¿Para qué nos comunicamos?

 


Hoy pensaba en esa pregunta.

La razón tras nuestros temas de conversación o nuestras frases en una conversación con otro. Sé que a veces no tenemos conversaciones profundas, a veces solo rellenamos el espacio para que no ocurra un silencio que pueda incomodar la compañía....pero hay otras veces que demostramos tanto con nuestras palabras como con nuestros silencios. 

Claro que si la conversación surge de manera presencial también le añadimos los condimentos de nuestra postura, los movimientos de nuestras extremidades, ojos y expresiones faciales, e incluso....y quizás sea un poco paranoica, nuestra respiración.

Por ejemplo, cuando hay una reflexión sobre relaciones interpersonales: Al hablar, puedes decirle a alguien qué acciones realizas y por qué, como también, cuál sería el acto de reciprocidad que esperas. Acá hay dos opciones: lo expones para que tu interlocutor sepa a qué atenerse si llega a estar en la misma situación contigo y que esperas, ó, de manera indirecta recibir una opinión externa sobre tu lógica.

Otro ejemplo son los actos que se dicen "sin esperar algo a cambio". El ayudar, el sentir preocupación o incluso enviar un regalo (sea este simple u elaborado), pese a que muchos de nosotros decimos que no lo hacemos en busca de una reacción por parte de la persona que recibe, siempre hay un trasfondo...o bueno, en la mayor parte de los casos. No quiero caer en los absolutismos, pero suele ocurrir que al realizar un acto "desinteresado",sin ser consciente, añadimos una motivación tácita que es la retribución contextual equivalente: agradecimiento, aprecio, alegría, comunicación e incluso, valoración moral.

Eso genera que cuando realizamos una acción disque altruista y recibimos silencio, indiferencia o somos cuestionados, nos genera ruido, indignación o necesidad de argumentar la raíz del acto. Entonces me nace la pregunta: Si actuamos sin esperar algo a cambio ¿Por qué la respuesta contraria condiciona nuestras emociones y nuestra comunicación? ¿Por qué si la respuesta no coincide con lo que hemos aprendido cómo lo esperado nos genera disconformidad u ofensa?

Ejemplo: Voy y pregunto por la vida de una persona con la cual tengo un grado de vinculación cercano, lo usual, y a veces, hasta socialmente esperado es que esta persona se interese por tu vida, pero... ¿Qué pasa sino lo hace?

¿Necesito que otros validen mis acciones humanitarias y así sentirme reconocido?

Si nuestro receptor no desarrolla el protocolo instaurado de manera diplomática y social ante nuestra caridad... ¿Tenemos derecho a resentirnos por no recibir lo esperado?

Si se nos cuestiona nuestro actuar por esperar una retribución que se sostiene en un código social o bajo el juicio de gestionar dichos actos por una sensación de responsabilidad ¿Por qué vemos la necesidad de argumentar lo contrario?

¿Realmente tiene algo de malo que, ya sea de manera consciente o no, esperemos algo? ¿Está mal realizar un hecho motivado por un contexto?

Si me comunico y genuinamente no espero nada a cambio, y no recibo nada o peor, se me cuestiona lo que hice ¿Es necesario justificar y rectificar?

Arriba mencioné que el lenguaje no solo es el acto comunicativo, sino que también los silencios. A veces un silencio puede significar "Dejo a interpretación de receptor".

Ahora, qué pasa si por ejemplo: Realizo una acción esperando que surja una conversación o espero evocar conexión emocional; esa persona responde con silencio o me dice "No existe dicha empatía". Si mi reacción es devolver el silencio dejo en manos del contrario la interpretación. Pero si me frustro u ofendo, y le argumento su equivocación ¿Estaré argumentando para que se de cuenta de su error o para explicar mis actos? ¿El argumento invalida el análisis contrario?

El tema es: la necesidad de aclararlo con tanta firmeza demuestra lo contrario: cuando un gesto es verdaderamente desinteresado y puro, no necesita un manifiesto defensivo para validarse. 

Si a eso le añadimos como condimento alguna frase reactiva por parte del contrario, lo que hacemos es tira por la borda todo el discurso anterior.Dejamos de ser los seres loables y nos convertimos en verdugos funestos.

De cierta manera, obviamente que algunos llamarán a estar reflexiones sobre pensar. Para mi, es más explicar porque a veces comunicarme me resulta tan difícil y como la "espontaneidad" es una habilidad de la que carezco.


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