DISONANCIA COGNITIVA
A veces las emociones no son tan fáciles de nombrar como: felicidad, rabia, tristeza, miedo o desagrado. A veces es necesario acudir a un término un poco más letrado, científico, compuesto.
Cuando tu cerebro recibe una información de una persona que establece una realidad que pese a que te sea difícil la asimilas como una estructura sobre la cual plantear decisiones, y pasado un tiempo la misma persona aparece con un discurso totalmente diferente....se produce un quiebre de manera abrupta en la lógica que se había forjado. Una fricción mental y visceral enorme al intentar reconciliar dos realidades opuestas en una sola persona.
Si bien me considero un ser de convicciones y que no le gusta comunicarse desde una emoción punitiva que solo haga obnubilar la lógica, la autocrítica y la objetividad, también me surge la necesidad de decantar las emociones de mi sistema.
Cuando tu cerebro recibe una información de una persona que establece una realidad que pese a que te sea difícil la asimilas como una estructura sobre la cual plantear decisiones, y pasado un tiempo la misma persona aparece con un discurso totalmente diferente....se produce un quiebre de manera abrupta en la lógica que se había forjado. Una fricción mental y visceral enorme al intentar reconciliar dos realidades opuestas en una sola persona.
Si bien me considero un ser de convicciones y que no le gusta comunicarse desde una emoción punitiva que solo haga obnubilar la lógica, la autocrítica y la objetividad, también me surge la necesidad de decantar las emociones de mi sistema.
Considero que no soy una persona que aleja a otros. Siempre dejo esa decisión en el contrario. Si hemos de caminar juntos o por separado, no será por mi espada. Si te alejas y vuelves, no será en calidad de extranjero o de condenado. No hay caza de brujas en la tierra de mi corazón, porque si alguna vez tuviste la suerte de generar acciones que evocaran mi admiración, mi amor e inclinara mi cabeza ante tu valía, si fui capaz de darte el poder de destrozarme, no buscaré culpables o compensar el dolor del abandono en su momento. Respiraré hondo las partículas que rodeen tu ser, las viejas con notas de nostalgia y añoranza de un pasado intocable, y las nuevas, aquellas que ya sea en palabras o acciones, mostrarás las enseñanzas que has aprendido lejos de mi lado.
Esa era mi regla de oro. Algo no escrito, pero enredado a nada dendrita de mis neuronas. O eso pensé.
"A veces las puertas abiertas no son una invitación a entrar, sino, un marco con el cual mirar recuerdos y atisbos del pasado"
Entiendo que es humano sentir culpa. Mostrar tus respetos ante la desgracia suele ser un gesto magnánimo. Es humano querer compadecerse ante la desventura de una persona que construyó una parte de tu historia. Pero hacerlo a sabiendas que de todas las cicatrices de ese tercero, varias llevan tu nombre, no vuelve tu acto en una acción pura sino en egoísmo.
"No sabía, pero me preocupé" o "Quería hablarte, pero no tenía cómo"
No te juzgo, porque es algo que yo también hago. Pero ahora soy mucho más consciente que ese procedimiento busca dejar mi conciencia tranquila, más que abatir el tormento ajeno. Sin contar que cualquier excusa que impidiera tomar acciones solo agrava la falta y le quitan impacto a la intención.
Porque si fuera por mí....
Si en mí estuviera la intención de buscarte, de ver a la distancia por una instante el brillo de tus ojos otra vez.... Si me llegaras a necesitar debido a que la suerte ha decidido renunciar a tu destino de manera definitiva.... Si me entero que te asedian las pesadillas y no puedes ponerte de pie....
De ser ese el caso: No existirían barreras digitales posibles para llegar a ti, en carta física o en mensaje cifrado en código binario, en cualquier medio de transporte disponible que pueda seguir la pista de tus huesos.... Dante y Hades saben que bajaría a las entrañas del aberno para tenderte mi mano.
Por eso no quiero tus excusas. No tengo la obligación de gestionar tu conciencia, ni de socorrer tu necesidad de redimirte.
Quiero que se entienda que pese a tener esta emoción no busco causar un prejuicio. Escribir es mi acto de amor y terapéutico, mi forma de volver a mi centro y proseguir con mi existencia. Sacar el veneno de mi sistema, pero dejando la marca, como un aprendizaje significativo.
Gracias y sean leales a sí mismos. Reconcíliate con tus elecciones y no las midas por la vara de lo moralmente correcto. No busques una reposidad que proviene de un constructo social y continúa tu proceso sin juzgar tus acciones o sentir empatía por los daños colaterales de las mismas.

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